MARIELISA VILLASEÑOR

Holistic Health Coach & Chef

Meditar para aceptar y sanar



La meditación me ha traído muchísimos beneficios y es por eso que quiero contar mi experiencia. Hace tiempo que me entró la curiosidad por meditar y empecé experimentando sola, pero cuándo realmente profundicé fue cuando estaba en recuperación de mis cirugías y estaba buscando ayuda para lidiar con esa situación. Para los que no saben, en el 2015 tuve un accidente de moto que le dio un giro a mi vida, pero ya les ire contando mas sobre eso despues. Lo que si me queda claro es que hay cosas en la vida que te transforman, y aunque a veces no son precisamente cosas que uno hubiera deseado, he aprendido que es mejor no cuestionarse y mejor buscar cual es el aprendizaje que nos dejo esa experiencia para levantarte y seguir adelante, porque de algo estoy segura, la vida tiene sus altos y bajos pero nunca te va a dejar en un "bajo".

Por azares del destino vi un flyer "Clases de Meditación en español", eran en un centro de meditación cerca de donde vivo, así que decidí probar. Las maestras fueron como mis angelitos, ellas me enseñaron la técnica de la meditación de la Atención Plena.

Al principio llegue a las clases pensando lo típico, que tenia que dejar de pensar en tantas cosas y poner mi mente en blanco, pero después comprendí que esta técnica de la Atención Plena era todo lo contrario, tenía que sentarme a observar y sentir todo lo que estaba sintiendo en ese momento. Una de las maestras me dijo: concentrate en el dolor. Ya te imaginaras mi reacción, estaba super confundida, ¿cómo que tengo que concentrarme en el dolor por el que estoy pasando? Si lo que quería yo era distraerme, no pensar en nada o tratar de pensar en cosas positivas. Ese mismo día, en mi primera clase me di cuenta que era una manera muy distinta de meditar a la idea que yo tenia, supe que iba a ser un gran reto pero decidí intentarlo.

Las clases eran cada dos semanas, duraban alrededor de dos horas y empezaban con una plática sobre los principios de la meditacion Vipassana, después hacíamos una meditación guiada y al final comentábamos nuestra experiencia y antes de irnos repasábamos los principios aprendidos para practicarlos durante los siguientes días.

Durante las meditaciones guiadas fui aprendiendo que tenía que estar presente y sentir por lo que mi cuerpo estaba pasando en ese preciso momento: dolor. Ese dolor me mantenía en el presente, y tenía que reconocerlo y aceptarlo porque por mas que quería no sentirlo, no iba a desaparecer por arte de magia, pues cualquier recuperación toma tiempo y esta recuperación no era sencilla. Entonces fue cuando me decidí a resignarme y sentir ese dolor en todo su esplendor.


Sentada en un lugar tranquilo, enfocaba mi atención en la respiración y empezaba a explorar todo mi cuerpo, que partes podía sentir, en que partes habia perdido la sensibilidad, que partes me dolian y cómo se sentía ese dolor, si era constante o no, si era un dolor agudo o punzadas, ver si iba disminuyendo con el paso de los minutos, o con el paso de los días, como afectaba mi energía, mi humor, mi sueño; siempre manteniendo una respiración tranquila pero sintiendo ese dolor ahora si que con todo.


Claro que no fue fácil y durante mis meditaciones se me venían mil pensamientos a la mente como: "tengo que ir a comprar pasta de dientes", "¿que vamos a cenar?", "espero poder volver pronto a mi trabajo, o al menos poder volver", "¿porqué me paso esto a mi?", "quede de hablarle a mi hermano y se me olvido", "¿será que esto funciona?", "ahi paso una ambulancia", "tengo comezón en el pie", "¿lo estaré haciendo bien?", y asi mil cosas mas.

Pero el truco era imaginar que estaba sentada a la orilla de un río y que todos estos pensamientos eran como hojas que iban flotando, los veía acercarse, veía como pasaban por en frente de mi sin engancharme a ellos y los dejaba que siguieran su camino hasta que la corriente (de el río) los hacía desaparecer.

Después de una exploración profunda del dolor fisico y mental, volvia a mandar la atención a la respiración. A mi me ayudaba, visualizar que al inhalar el aire pasa por la nariz, baja por el pecho, infla el estómago y va purificando todo mi cuerpo y al exhalar se mueve toda esa energia negativa atorada por el cuerpo, visualizando que la expulso como una nube de humo negro que sale de mi cuerpo y se disuelve en el espacio. Y asi, siguiendo el ritmo de la respiración, empezaba a mandar amor, compasión y energía sanadora por todo mi cuerpo y en especial a esas partes que sufrieron trauma para desbloquear la energía que estaba ahí estancada.

Sinceramente podía pasar una hora meditando sobre mi dolor, y yo se que no suena como algo bonito pero me fue súper útil porque fui sintiendo el avance, iba notando como el dolor iba disminuyendo o como la sensación iba regresando a esas partes de mi cuerpo donde perdí toda sensibilidad. Hay partes en las que tuvieron que pasar meses para que volviera a sentirlas, otras años y en otras no volvió nunca. Pero meditar me hizo mas fuerte y me di cuenta que aún en los momentos difíciles yo tengo el control para mantener la calma.

Aprendí a tratarme con compasión, y no me refiero a sentir lástima por mi misma, si no a tratarme con amor. Me imaginaba como si fuera una niña la que estaba pasando por ese dolor y entonces hice todo lo que haría por esa niña, la cuidé, la amé, la alimenté bien, la escuché, la abracé, le di su espacio y la dejé descansar cuanto tiempo fuera necesario para recuperar su fuerza y su luz. Solo que en realidad no era ninguna niña, si no que era yo misma que me estaba tratando con amor y compasión.

Fue por medio de la practica de la meditación que aprendí a estar siempre muy presente en mi cuerpo y conectada con él. Esto me ha ayudado mucho en mi vida porque me permite mantener la calma, a protegerme de personas o lugares con energía pesada, a transmitir paz a los que me rodean y sentir que es lo que mi cuerpo o mi mente necesitan, por qué el cuerpo es un reflejo de nuestros pensamientos y de nuestras creencias. El siempre nos está hablando, solo hay que tomarnos el tiempo para escucharlo; y durante la meditación es precisamente lo que hacemos, permitimos que se abra el canal de comunicación entre cuerpo, mente y espíritu, para volver a nuestro centro y encontrar el balance en nuestra vida.


¿Cuál es tu experiencia con la meditación? Cuéntame si has intentado meditar, prefieres alguna técnica en específica? y sí por el contrario haz intentado meditar pero no consigues hacerlo un hábito, yo puedo ayudarte.

Envíame un mensaje, para mandarte unos tips de como empezar tu práctica de meditación.

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